La ecología es la disciplina más integradora de las ciencias biológicas ya que está íntimamente relacionada con la fisiología, la evolución, la genética y la etología. Por esta razón a lo largo del tiempo ha resultado difícil la definición conceptual de ecología y podemos encontrar varías descripciones.
La palabra ecología comienza a utilizarse en la segunda mitad del siglo XIX y es Heckel (1869) quién la define como "El estudio de las relaciones de un organismo con su ambiente orgánico e inorgánico, en particular la investigación de las relaciones de tipo positivo o amistoso y de tipo negativo o enemigos de las plantas y animales que conviven".
Para algunos autores esta definición es tan amplia que no la describe apropiadamente. Sin embargo debemos reconocerle a Heckel que tuvo plena conciencia del desarrollo de la biología y de la ausencia de un campo de estudio que no estaba cubierto adecuadamente por ninguna de las disciplinas de esa época. Ya en el siglo pasado Andrewartha (1961) la definió como "el estudio científico de la distribución y abundancia de los organismos" y Odum (1963) como "el estudio de la estructura y función de la naturaleza" nosotr@s durante el curso utilizaremos la definición de Krebs (2001) que enuncia: "la ecología es el estudio científico de las interacciones que determinan la distribución y abundancia de los organismos".
Un aspecto importante de la materia viva es que tiene distintos grados de organización que conllevan a diferentes niveles de integración, este concepto expresado de manera sencilla señala que a medida que los componentes se combinan en una serie jerárquica se producen conjuntos funcionales mas grandes que dan origen a nuevas propiedades, por lo que los estudios ecológicos se desarrollan a escalas de integración disímiles, es decir, a nivel del organismo, de especie, de población, decomunidad y ecosistema.
Una consecuencia importante de la organización jerárquica es que cuando los componentes o subconjuntos se combinan para producir unidades funcionales mayores, surgen o emergen nuevas propiedades que no estaban presentes o no eran obvias en el nivel inferior. Así una propiedad emergente de un nivel o unidad ecológicos resulta de la interacción funcional de los componentes y de este modo es una propiedad que no puede ser predicha a partir del estudio de los componentes individuales, aislados o desacoplados de la unidad total (Salt, 1979). Este principio es un enunciado más formal del adagio de que “el todo es más que la suma de sus partes” o como se dice a menudo, “el bosque es más que un montón de árboles” (Odum y Sarmiento, 1998).
Por otra parte, si revisamos algunos libros de texto de ecología veremos que hay discrepancias entre los autores sobre si se incluye al ecosistema como un nivel de integración o sólo se considera a la comunidad.
Por ejemplo, para Begon y sus colaboradores en sus tres ediciones (1986; 1990; 1996) es un error estudiar a las comunidades y los ecosistemas como entidades separadas pues ningún sistema ecológico, ya sea del individuo, de una población o de una comunidad puede estudiarse sin tener en cuenta el ambiente en el que existe. En cambio para Charles J. Krebs (2001) piensa que el ecosistema incorpora tanto a los organismos como el ambiente abiótico, convirtiéndolo en un nivel integrador en el cual se considera el movimiento de la energía y la materia.
En mi experiencia resulta más comprensible el estudio de la comunidad y del ecosistema por separado, por lo que el curso está organizado de esa manera.
Espero que esta experiencia sea grata para todos, nos haga pasar momentos interesantes y nos ayude a ser personas más completas.
Saludos afectuosos
Begon M, Harper J.L. y C.R. Towsend. 1996. Ecology. Individuals, Populations and Communities. Blackwell Science LTD. Third Edition. Oxford. pp 1068 .
Krebs J.C. 2001. Ecology. The Experimental Analysis of Distribution and Abundance. Benjamin Cummings. USA. pp 695.
Margalef R. 1974. Ecología. Ediciones Omega, Barcelona España. pp 950
Odum E.P. y S.O. Sarmiento.1998. Ecología. El puente entre ciencia y sociedad. McGraw-Hill Interamericana.México D.F. pp 343.


